lunes, 14 de julio de 2014

Consejos para educar a tu perro

Para el aprendizaje correcto de estos ejercicios de obediencia hay que darle al perro el tiempo suficiente y no apresurarse, porque cada prueba fallida debilita el nexo entre la orden y la acción del perro, que debe conducir a la felicitación.

 Cuando no obedece, el perro saca la siguiente conclusión: me llaman pero no acudo, y , lo único que pasa es que no hay experiencia del éxito, nada más.

Ante el inclumiento de la orden también podríamos regañarlo en cuanto acudiera la próxima vez, sin embargo, aparte de que la situación es completamente nueva para el perro, no ve relación alguna entre la llamada, de la cual ya no se acuerda, y su negativa a cumplirla.

Aunque no podamos castigarlo, hay varios trucos que se pueden utilizar para evitar fallos en el futuro y fomentar en el perro las ganas de acudir a la llamada.
 Gracias a su natural instinto de no perder el contacto con su amo, aunque no nos demás cuenta, dirige parte d su atención.

 A) No le llame a gritos. Cuanto más débil le llegue al perro la llamada, tanto más se alarmara al creer que se ha alejado mucho.

B) Cuando lo llame, inmediatamente pongase a caminar alejándose del lugar donde se encuentra el perro. El miedo a perder el contacto motivará que este acuda más rápidamente.

 C) Agachese al llamarlo. Le hará a usted parecer más pequeño, y el perro se sentirá inseguro.

D) Otra solución drástica es esconderse inmediatamente después de llamarlo. A la mayoría de los perros les entra pánico cuando su amo desaparece de repente.


CAMINAR AL LADO

Para enseñar al perro a ajustar su paso al nuestro y caminar a nuestra izquierda.

Hay que felicitarlo cuando espontáneamente realice la acción correcta, y para dar sentido a la felicitación pronunciar su nombre y ordenarle `JUNTO`.

Hay varios trucos para persuadirlo e que camine a nuestro lado, por ejemplo llevar en la mano alguna sabrosa galleta.
 Si mantenemos a cierta distancia por delante de su hocico, seguro que caminará pegado a nosotros y la orden de JUNTO se le grabará con mayor intensidad, pues irá unida al atractivo olor de la comida.

De vez en cuando, pero sin interrumpir el ejercicio, guarde la galleta pero continúe con la mano cerrada delante del hocico del perro, como si aun la llevase.
Más adelante ya no necesitará el recurso de la mano, bastará con la simple orden.

No hay que abusar de este ejercicio, es mejor hacerlo unas cuantas veces al día, durante tan sólo uno o dos minutos y procurar que salga bien. Así no dejaran de ser una experiencia agradable para el perro.

Si queremos que este ejercicio resulte más sencillo, debemos educar nuestro paso al del perro, al menos las primeras veces, pues un perro joven suele mantener una marcha alegre y encontraría difícil adaptarse a nuestro ritmo, más lento.

En las primeras lesiones no importa si el perro no sigue perfectamente nuestro paso, este es un detalle que ya aprenderá cuando nuestra relación con él sea mucho más estrecha.
De momento, es suficiente con que permanezca unos minutos caminando a nuestro lado, tras los cuales siempre debemos felicitarle o darle galleta.

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